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jueves, 5 de mayo de 2016

Rock Progresivo en Japón: Introducción (colaboración Alberto Torró)

Un nuevo colaborador entra a formar parte de la familia de Rockliquias, Alberto Torró. Antiguo batería de Rocky Khan, el primer rocker de España en los 60. En los 70 estuvo en "Zingenmarz", formación de progresivo-sinfónico, que posteriormente evolucionaron a "Audrey" teloneando a Ibio en la gira de "Cuevas de Altamira". En los 90 fundó el fanzine prog "Lunnar Suite", del que J.J. Iglesias  fue también colaborador Actualmente autoedita sus propios trabajos y colabora con J.J. en el proyecto "De Vermis Mystezyys", editando el año pasado "Book One".


Alberto nos va a descubrir  el desconocido y fascinante mundo del progresivo japonés. En esta primera entrega nos introduce en el tema y nos prepara para que lo que esta por llegar.


INTRODUCCIÓN

Al margen de tópicos y demás historias Japón en lo que a música se refiere sigue siendo ese remoto lugar desconocido, ese paraje extraño a ojos y costumbres de occidente. Lo reconozco. Como a la mayoría que ha intentado ampliar los cauces de la música europea y americana en aras de experimentar de conocer nuevas formas y de entender la música, me ocurre que esto me costó muchísimo, con intentos fallidos, posteriores rechazos y sensación de no merecer la pena. Después de varios años de prejuicios tontos y comentarios tipo como: " ...japoneses?.. ¡debe ser un coñazo macho!"  la verdad es que conseguí adentrarme en el mundo asiático, su música, su filosofía y una pequeña parte de su vasta cultura.

Ni que decir tiene que debes obviar por completo comentarios de amigos, melómanos, musicólogos
y principalmente de críticos musicales que no te van a aportar absolutamente nada. Consecuencia: ... te quedas sólo en ese campo y ahí está la clave: nada de interferencias. Si a nadie le gusta esto es que debe de ser especialmente cojonudo. Efectivamente así fue. Con los años uno tiene que acostumbrarse a estar solo y salvo contadas excepciones y si hay verdadero interés (asunto muy raro este), a no compartir lo que te gusta con nadie. Te evitarás disgustos y discusiones te lo aseguro. Puede parecer duro pero te hace fuerte e indiferente. Dicho esto no debería seguir escribiendo pero a uno todavía le queda una labor docente y un gran corazón.

Isao Tomita

A diferencia de las músicas llegadas de otras partes del mundo, el concepto de lo que llamamos "música moderna" como equivalencia al rock, no tuvo su eco en las músicas provenientes del sol naciente. Básicamente porque aquello no llegó a nuestros oídos y porque aquella música de oriente debía de superar por norma el filtro impuesto por las compañías discográficas que lo catalogaban de pintoresco y peculiar. Jamás en los 70 y 80 yo tuve constancia de que en Tokyo Kyoto u Osaka había grupos que hacían rock progresivo. A lo máximo que alcancé fue a saber de la existencia de
un tal Isao Tomita que reproducía versiones clásicas con sintetizadores moog, o que una especie de monje zen llamado Kitaro hacía música espacial. Alguna referencia al vanguardista Stornu Yamashta y poco más.

Kitaro

Digan lo que digan Japón estaba separado culturalmente de occidente y sólo con la llegada de las compañías discográficas independientes y especializadas ya muy entrados los años 80, alguno pudo empezar a conseguir discos importados de Japón.

En este sentido la llegada de las nuevas tecnologías con Internet a la cabeza, nos abre las puertas definitivamente y (para bien o para mal) un mundo nuevo nos invade.En consecuencia el rock japonés fue a priori obviado y silenciado por la inevitable ignorancia y negocio aparte, por la normativa del desconocimiento típico de la crítica occidental.

Stornu Yamashta

Los que no comemos con palillos y no bebemos sake tendemos a defender unos valores y unas odiosas comparaciones establecidas en tomo a unos supuestos cánones de calidad. La mentalidad del europeo o del yanqui está llena de prejuicios. Lo que no es nuestro carece de valor o tiene  bastante menos. Hecho el dogma la estupidez ya no tiene límites. La cultura se vicia y se contamina
de tal modo que la tendencia a ridiculizar y menospreciar lo que se desconoce o esta fuera de ..forma parte intrínseca e indisoluble de nuestra querida condición y de nuestro patrimonio.

Romper los lazos que nos unen a todo concepto y educación sospechosa recibida, es deber de todo individuo Inteligente y creativo que se precie. A este respecto nuestra mentalidad occidental no tiene porqué ajustar a la comodidad de nuestros parámetros el mundo propio de los asiáticos en términos de bueno
o malo, bello o feo porque de hecho, Japón probablemente nos da mil vueltas en términos de estética, refinamiento y buen gusto.

Motoi Sakuraba

La búsqueda constante de la belleza, del equilibrio y perfección de las formas es patrimonio milenario en la cultura y tradición niponas y así lo han reflejado todas sus manifestaciones y expresiones artísticas a través de los tiempos. Pero a mi juicio lo que diferencia principalmente a Japón de occidente, a parte de los convencionalismos sociales tan diferentes, es su absoluta indiferencia al ridículo y su ausencia de prejuicios. Por el contrario son muy celosos de su intimidad y no son partícipes de dar el coñazo a los demás con su vida privada.

En contrapartida, para los japoneses la pérdida del honor y la dignidad o el sentir que han fallado es un drama y una vergüenza muy arraigado en su cultura. En España por el contrario la deshonra y la deshonestidad están totalmente bien vistos e incluso se alardea de ello y se presume para ver quién es más rufián y más canalla. Se que todos estos conceptos entre culturas suenan a tópicos generalizados pero también sabemos que hay mucho de verdad en ello.

Los orientales no ocultan sus sentimientos y sus gustos como hacemos nosotros según nos convenga, o al menos no tan descaradamente. Si algo les gusta o les entusiasma lo hacen y punto. Sus inclinaciones artísticas se desarrollan con mucha más naturalidad. Si se sienten, indistintamente si procede o no, infantiles, exagerados, estrambóticos, épicos, profundos, extraños, frikis, tristes o alegres, desmadrados, fantasiosos, vulgares. creativos, irreverentes, chistosos tontos, cursis o incluso ridículos (humor amarillo viene a cuento), no tienen ningún problema en mostrarlo en cualquier faceta. Por eso la música que realizan en este sentido está totalmente despojada de prejuicios o de modas.


Lo que para nosotros se interpreta como kitsch o trasnochado para ellos es natural o simplemente divertido. En definitiva carecen por completo de los miramientos y del "que dirán" que tanto trastornan y avergüenzan al hierático y encorsetado occidental. Por otra parte el japonés posee una ingenua curiosidad innata y lo digo con más virtud que sentido peyorativo. Son como niños que todo les atrae. Les interesa todo globalmente hablando. Yo diría que son cultos por naturaleza. A ellos les atrae lo nuestro. Nuestra cultura y nuestra historia, pero en un sentido inversamente proporcional a lo que ellos nos interesan a nosotros. Así nos va. Una lástima porque los japoneses son un pueblo fascinante y extraordinario. 

El eterno tópico es considerar a Japón como el imitador de todo. Copiones de todo lo copiable. Pero tengo que decir que desgraciadamente para nosotros lo que normalmente consideramos copias superan con creces en calidad a nuestros queridos originales. Esto debe hacemos pensar que es la clave para entender muchas cosas de ellos y de su manera de ser. El clásico gañán español diría que se quite el shushi teniendo la tortilla de patata y yo le diría a él
que nosotros hacemos muy mal el shushi pero que sin embargo ellos construyen unas guitarras clásicas españolas infinitamente superiores en calidad a las nuestras, y espera que descubran como
elaborar artesanalmente el jamón de pata negra porque entonces lo tendremos claro y que dios asista al guijuelo y al jabugo.

Los japoneses lo que hacen lo hacen bien y punto. Si algo se les puede achacar es su permanente sentido del perfeccionismo y su infinita paciencia.

 Terutsugu Hirayama

Paradójicamente cuando el rock progresivo desaparece de la escena internacional a finales de los años 70 es cuando Japón goza de un esplendor interno del estilo y aunque durante las dos décadas anteriores si hubo bastantes grupos de rock japoneses, es a partir de los años 80 y parte de los 90 cuando el rock sinfónico y las diversas fusiones de músicas progresivas se encuentran cómodos y
tienen cierta popularidad entre las jóvenes audiencias japonesas. La proliferación de grupos durante este tiempo daría lugar a un movimiento que en años posteriores volvería locos a los coleccionistas y melómanos de todo el mundo. Solo a través de la importación de sellos autóctonos como Made In Japan Records o Belle Antique sería posible conseguir aquellas pequeñas joyas aunque evidentemente a precios muy elevados. Los franceses Musea a este respecto hicieron una encomiable labor reeditando algunos discos para Europa a precios más asequibles.

El rock progresivo japonés fue un fenómeno históricamente atípico y eso influye en parte sin duda en su revalorización y en su leyenda.

Las formas progresivas de occidente no fueron ajenas al estilo nipón, de hecho las principales influencias parten de grandes clásicos como Genesis, Yes, King Crimson, UK, Camel, ELF o Renaissance. También la escuela italiana de unos Banco o Premiata y curiosamente el llamado sonido Canterbury muy a lo Hatfield and the North principalmente.

En general tanto el sinfónico, el jazz, la fusión, la clásica, el folk o la vanguardia (R.I.O, Zeulth etc) aparecen disgregados en multitud de estilos.La característica que define a los grupos japoneses es la precisión técnica y el cuidado con que graban sus producciones.

En cuanto a la temática ponen mucho énfasis en las composiciones fantasiosas. No en vano Japón posee una rica tradición literaria fantástica y mitológica y que mejor que llevar al rock sinfónico tales historias.

Una constante en todas las bandas que he escuchado y ya son muchas, es su alto nivel instrumental. Tocan perfectos y esto es una garantía que eleva mucho el interés en ellos. También se les acusa de fríos, sistemáticos y hasta rutinarios. Impresión que desaparece conforme penetras en su escucha y en ese sentido hay que ponerles mucha atención porque son muy detallistas. Gustan del preciosismo y de la melodía fina. Unas veces muy complejos, otras ampulosos y épicos y otras rozan una orquesta de cámara o una canción infantil. Por lo general en los grupos más inclinados al clasicismo sinfónico las composiciones son muy ricas en melodías y destilan una irresistible ternura.

Aunque por lo general abundan los pasajes instrumentales francamente creativos, las voces la mayoría femeninas, le dan su toque de personalidad. Efectivamente cantan el japonés salvo pocas
excepciones. La voz es un sello característico y advierto desde el principio que no es fácil entrar en ellas. Muchos de mis amigos se echan atrás cuando escuchan a una cantante japonesa. A mi me parecen unas voces preciosas pero me ha costado tiempo adaptarme. El timbre de voz es mucho más agudo y hasta chillón en algún momento (acordaros de Kate Bush) y las armonías a veces te
desorientan. Son otra mentalidad y requiere cierto esfuerzo acostumbrarse. A fuerza de escucharlas te aseguro que te llegan a encantar porque algunas son realmente maravillosas. También las hay que entonan al gusto occidental y no hay mayor problema. Apuntar aquí que la práctica totalidad de cantantes y músicos japoneses tienen estudios musicales y base académica.

Para terminar esta introducción y antes de pasar a hablar de cada uno de ellos, quiero recalcar que es fundamental para el que quiera iniciarse en los grupos japoneses que se libre de todo prejuicio y de toda historia que le hayan contado. Si no hace esto se perderá discos verdaderamente fabulosos. Muy importante también aunque sea innecesario decirlo, que cuanta más base musical tengas
mucho mejor.

Como todo en la vida cuanta más experiencia tengamos mejor disfrutaremos de las cosas.




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miércoles, 4 de mayo de 2016

AUTOMATIC MAN - Automatic Man (1976) (colaboración J.J. Iglesias)

Las dos entradas de esta semana coinciden en un músico : Mike Shrieve. Batería  inolvidable de Santana. Y es que el reciente álbum de Carlos, "IV",  me tiene entusiasmado! Recomendado desde ya.

AUTOMATIC MAN se formó en San Francisco en 1975. Y provenían  de un proyecto liderado por Stomu Yamashta, Go. Que deberá  ser reseñado en la sección  "Ensayos sobre un Sonido" a no tardar. Por allí  estaban entre otros, Klaus Schulze, Steve Winwood, Al Di Meola, Rosko Gee, Mike Shrieve o Pat Thrall. Justamente estos dos últimos tomaron la idea de AUTOMATIC  MAN.  Pero curiosamente, sería  su líder el teclista Todd Cochran, conocido como Bayete. Ya había  editado entre el 72 y 73 dos discos de jazz funk en el sello Prestige. El cuarteto se cerraba con el bajista Doni Harvey, habitual sesionero de la Bay Área. Inmediatamente son fichados por Island (por lógica  el mismo sello de Go), y editan su debut homónimo en 1976.



Definir musicalmente este álbum no resulta fácil. Digamos que se encuentra en un agujero negro donde el prog rock, space, funk, jazz rock, psicodelia, fusión  y hard rock conviven amigablemente. El otro hilo conductor es un fuerte misticismo que se desprende de su art-work, letras y títulos  de temas. Algo también  heredado de Go. De hecho, probablemente es la primera portada en la historia en aparecer un marciano cabezón  al uso. Tampoco se aleja de ser un álbum conceptual. Y sus temas de no más  de cinco minutos ocultan referencias y mitologías filosóficas  de espesa raigambre. "Atlantis Rising Fanfare"/"Comin' Through" abre con majestuosidad teclistica. Puro sinfonismo que varía  hacia un jazz rock de guitarras virtuosos por parte de Pat Thrall. La sección  rítmica  arde. Bayete canta de maravilla. En "My Pearl" asistimos a otra fuerte influencia en este disco: Jimi Hendrix. El místico  por excelencia. Pat Thrall se desfoga en este sentido en cuanto puede. Aunque el corte tiene sabores fusion-prog-funk. Cercanos a los primeros Earth, Wind and Fire o Funkadelic.

"One and One"parece susurrada por Glenn Hughes, y con el zurdo de Seattle como guía,  esto podría  ser un tema perfecto de Trapeze. También en los sintes Bayete brilla como el Enterprise a su paso por Ganimedes. "Newspapers" es un fresco ejercicio space rock muy atmosférico. Que contrasta con "Geni-Geni", más directa y cantada (nada mal) por Pat Thrall. Oír el bajo y batería conjugarse resulta un placer aparte. Vuelven los guiños Hendrix en pugna con las llamaradas sintetizadas de Bayete. En la otra cara, "Right back Down" vuelve a recordarme a Hughes, y no solo en la voz, también al bajo. Es todo elegante feeling space-soul. En los sintes, Bayete es equiparable al Herbie Hancock de "Sextant"/'Man-Child"/"Thrust".

En "There's a way" se reparten las labores vocales Doni Harvey y Bayete. Mientras el solo de Pat Thrall ataca con la furia de Hendrix y la técnica de Jeff Beck en "Wired"....espeluznante. "Interstellar Tracking Devices" es un híbrido entre Pink  Floyd, Alan Parsons Project, Steely Dan y Gamma. Y "Automatic  Man", cantada entre Thrall y Harvey, es una fiesta hendrixiana en toda regla. Perfecta para uno de los primeros álbums de Mahogany Rush (otros místicos). Finalizando con "Atlantis Rising Theme, Turning of the Axis". Bayete en estado puro. Yendo por derroteros sinfo-cósmicos  en la tradición  instrumental alemana. Pero no, el balance es perfecto: Dos blancos y dos negros ofreciendo todo lo que pueden dar al equipo en materias rock hasta entonces inventadas.


Este disco se ha convertido con los años en un clásico  de culto. Y en su completa confección  está  el secreto de su atemporalidad. Al año siguiente editan "Visitors". Misma portada pero cambió de músicos.  Donny Harvey da paso a Jerome Rimson (otro del proyecto Go). Y Mike Shrieve a Glenn Symmonds. El balance racial se mantiene. Aunque con Bayete de jefe, lo black gana la partida. Y "Visitors" resulta un album mucho más  funk y menos ecléctico  (rockero?) que el anterior. Cuidado, no es un mal disco. Tras esto, se separan. Sus miembros toman como objetivo la primera división de los músicos  de sesión. Mientras que Pat Thrall brillará  en proyectos tan recordados como la Pat Travers Band, Hughes and Thrall o Asia entre otros.

Lástima que no haya constancia grabada en vivo de esta banda, porque intuyo que sus jams tenían  que ser incendiarias. AUTOMATIC MAN  implosionaron porque su energía fue demasiado fuerte dentro de su efímera  existencia.



Temas

1.) Atlantis Rising Fanfare 0:00
2.) Comin' Through 1:37
3.) My Pearl 5:08
4.) One And One 8:58
5.) Newspapers 14:56
6.) Geni-Geni 18:54
7.) Right Back Down 24:25
8.) There's A Way 30:22
9.) I.T.D. Interstellar Tracking Devices 35:38
10.) Automatic Man 40:52
11.) Atlantis Rising Theme 44:45

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martes, 3 de mayo de 2016

Darryl Way's Wolf - Saturation Point 1.973

El violín es considerado un instrumento principalmente clásico pero en multitud de ocasiones lo podemos oír en temas netamente rockeros. Notables maestros del instrumento dentro del  rock podrían ser Jerry Goodman (The Flock, Mahavishnu Orchestra) , Robbie Steinhardt (Kansas), Papa John Creach (Jefferson Starship), Eddie Jobson ( Jethro Tull, Roxy Music, U.K., King Crimson, Frank Zappa), Jean Luc Ponty y por supuesto nuestro protagonista de hoy Darryl Way.


Darryl Way (violín, teclados ,voz) después de abandonar Curved Air ( 1.972) con los que había grabado tres discos ("Air Conditioning", "Second Album" y "Phantasmagoria") decide formar su propia banda junto a John Etheridge (guitarra), Dek Messacar (bajo) y Ian Mosley (batería). En el 73 editan dos discos, "Canis lupus" y "Saturation Point", y otro al año siguiente, "Night Music. La banda no tendría mayor recorrido debido a que Darryl decide volver con los Curved Air.


Darryl Way's Wolf nos presentan una virtuosa mezcla de rock, jazz, progresivo y clásica. Teniendo como protagonista el violín de Darryl Way podemos escuchar siete temas donde combinan fuerza, "The Ache", " Game of  X" o "Toy Symphony", con delicadeza de auténtica belleza, "Slow Rag". Un continuo diálogo entre el violín de Darryl y la guitarra de John Etheridge (Soft Machine) acompañados por una excelente sección rítmica, Dek Messacar (CAravan) e Ian Mosley ( Trace, Steve Hackett ,Marillion). Disco prácticamente instrumental que nos puede recordar a gente como la Mahavishnu Orchestra, Caravan y por supuesto a Curved Air.






Temas

1 The Ache 00:00
2 Two Sisters  04:52
3 Slow Rag 09:12
4 Market Overture 14:31
5 Game Of X 18:11
6 Saturation Point 24:00
7 Toy Symphony  30:45
Bonus Tracks
8 A Bunch Of Fives 38:00
9 Five In The Morning 41:31
10 Two Sisters (Single Version) 44:10

Formación
-Darryl Way : violín, teclados
- John Etheridge : Guitarras 
- Dek Messecar : bajo, voces 
- Ian Mosley : batería 

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lunes, 2 de mayo de 2016

Ensayos sobre un sonido (EM): MICKIE D'S UNICORN - Same (1979) (colaboración J.J. Iglesias)

Hace como una semana, tuve que enfrentarme a este disco sin tener ni idea de qué  era. Allí  estaba olvidado en la tienda, sin que nadie se percatara de su presencia. Por fortuna, mi ultradesarrollado sentido arácnido  coleccionista, evolucionado en una mutación fruto de miles de cazas vinílicas, me avisó  a tiempo. Las únicas  pistas que tenía eran que procedía  del sello Innovative Communications, propiedad de Klaus "The Watcher" Schulze. Y que él  mismo lo producía. Vale, el Schulze en 1979 no iba a contratar al rey del reggaetón, eso está  claro. Así  que procedí a llevármelo e iniciar la investigación tranquilamente, en casa. 



En primer lugar, y como pista definitiva, fue que el misterioso "Mickie  D" era ni más  ni menos que Micky Duwe. Agitador underground de los 60 en su Berlín natal. Miembro inicial de Agitation Free y de Ash Ra Tempel. Se le pude oír en el alucinado, literalmente, "Seven Up", junto a Timothy Leary. Viendo su foto de contraportada, en la que parece una mezcla de Arthur Brown y Sacha Barón Cohen, te puedes hacer una idea del individuo. Y en el texto incluido, Schulze alaba su técnica a la guitarra. No es su única virtud. Reputado sintetista y mejor cantante y compositor. De voz cálida entre Andy Latimer y David Bowie. En 1974 edita con su grupo Metrópolis su único  y magnífico  disco. De aquí  se trae al teclista Manfred Opitz. El cual se encarga de las cuerdas en el Polymoog. Mientras que el resto de teclados son cosa de Duwe: ARP Odyssey, Polymoog, Minimoog, PPG Sequencer y EMS Vocoder. Aparte de las planeadoras guitarras y atrayente voz. Helmut Hattler al bajo. El misterioso "Sunshine" en la batería. ...que no es otro que Michael Shrieve. Que de Santana se pasó a éstas  músicas colaborando habitualmente con Stomu Yamashta, Klaus Schulze o Automatic Man. Jon Fride ayuda a las percusiones. Y parece que hasta Manuel Gottsching le echó  una mano en la pre-produccion,en su estudio "Roma".

"In Times of the Unicorn" (6'14) no anda lejos de los Gong de "You" por sus hillagescas guitarras. Incluso se acerca a unos Camel bañados en ácido. "The Witch" (4'54) utiliza como columna vertebral sonora un coqueto secuenciador rociado de perfume lisérgico guitarrero. Las melodías  vocales son extremadamente cuidadas. Hawkwind no anda lejos. Brillante. La breve "Sundayborn Child" (2'40) casi podría  ser Richard Sinclair en sus Caravan más sobrios. 

Mientras que "The Searcher" (5'31) sin dejar de ser kraut electrónica,  abre una puerta a los 80. Acercándose  a maneras próximas  de Ultravox, Magazine, Tubeway Army o Japan. Todos deudores de la corriente alemana.

En la otra cara Duwe se encarga de todo en "Little Red Riding Hood" (3'57), reggae cósmico  con similitudes al "Another Brick in the Wall". Pura secuenciación  Tangerine Dream abre "Black Riders" (5'06). La guitarra vuelve a acercarnos a Hawkwind, por su símil a Huw-Lloyd Langton. Shrieve motoriza la pieza, muy dispuesta para el directo.

En "West of the Moon" (3'35) también es Duwe el encargado de todo, desde el novedoso Vocoder a su mutación en balada acústica -sintetizada, algo esquizoide. Piensa en los comienzos de Eno. Por último "A: Elbereth" (6'08) es otra sobresaliente exhibición  space,  con finas guitarras y tratamientos electrónicos  elegantes. Incluye cello y oboe.

La voz, muy Sinclair, te recordará  a éste  con Camel. Pero al amparo de una instrumentación definitivamente kosmische. Un bonito disco, (la portada de Arnd Maibaum contribuye a ello), de notable alto, en mi veredicto final. Y yo sin saberlo. Micky Duwe colaboró  en el "Departure from the Northern Wasteland" de Michael Hoenig, (ya reseñado).

Y en trabajos de Conny Plank, Manuel Gottsching, Klaus Schulze, Mike Shrieve o Jaki Liebezeit. Luego grabó algún  disco más,  dedicandose principalmente  a la producción de bandas sonoras para documentales y encargos similares.

Una vez más,  mi sentido vinilo-arácnido no me falló.

P.D.
"Lo divertido es que la gente hoy piensa que esto es revolucionario y copian los sonidos que nosotros utilizamos en los viejos tiempos"
LARRY FAST




Temas

A1 In Times Of The Unicorn 00:00
A2 The Witch 06:15 
A3 Sundayborn Child 11:07 
A4 The Searcher 13:44 
B1 Little Red Riding Hood 19:15
B2 Black Riders 23:12 
B3 West Of The Moon 27:39 
B4 A: Elbereth 31:50




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domingo, 1 de mayo de 2016

Dickey Betts Band - Lone Star Roadhouse 1988

Dickey Betts, gran guitarrista sureño, que estuvo a la sombra de Duane Allman hasta que este  murió y tuvo que asumir el liderazgo de los Allman Brothers. Temas tan representativos de la banda como  "In Memory of Elizabeth Reed", "Blue Sky","Jessica" o "Ramblin' Man" llevan su nombre..


En 1.988 Dickey Betts ya había editado un disco en solitario, "Highway Call " (1.974), y dos discos más con su banda Great Southern, "Dickey Betts & Great Southern" (1977) y "Atlanta's Burning Down" (1978). En octubre de ese mismo año publicó su tercer disco con Great Southern, "Pattern Disruptive". También durante ese año estaría en conversaciones con Gregg Allman para la vuelta a la carretera de The Allman Brothers.


La grabación nos presenta la actuación de Dickey Betts en el Lonestar Roadhouse, Nueva York, el 1 de noviembre de 1.988. El sonido es excelente ya que está tomada de la FM. El Setlist lo componen fundamentalmente la totalidad ( excepto "Stone Cold Heart" y "C'sst la Vie") de su disco "Pattern Disruptive", editado en octubre. También podemos escuchar temas míticos de su etapa con los Allman: "Blue Sky", "In Memory of Elizabeth Reed", "Jessica", Statesboro Blues" , "One Way out" y " Southbound". Dickey está acompañado por Warren Haynes (Slide guitar), Johnny Nell (teclados), Matt Abts ( batería) y Marty Privetle ( bajo). El fin de fiesta lo encontramos en el segundo CD donde se unen Rick Derringer, Jack Bruce y Mick Taylor. Dos clásicos más "Rock & roll Hoochie Coo" y " Spoonful". En definitiva rock sureño en su máxima expresión.




Temas
CD 1: 
1. Rock Bottom 00:00 
2. Blue Sky 07:00 
3. Time To Roll 15:25
4. Duane's Tune 21:40 
5. The Blues Ain't Nothing 28:20
6. Far Cry 32:40 
7. Heartbreak Line 38:00
8. In Memory Of Elizabeth Reed 43:20 
9. Loverman 58:03
10. Jessica 01:03:20 
CD 2: 
1. Under The Guns Of Love 01:19:25
2. Statesboro Blues * 01:26:30 
3. One Way Out * 01:33:20
4. Rock 'n Roll Hoochie Coo * 01:42:50 
5. Spoonful ** 01:47:55 
6. Southbound ** 01:59:40

Formación
Dickey Betts: guitarra, voz
Warren Haynes: Slide guitarra, voz
Johnny Nell, teclados, voz
Matt Abts: batería
Marty Privetle: bajo

Invitados:
Rick Derringuer * / **
Jack Bruce: **
Mick Taylor **

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sábado, 30 de abril de 2016

Rock Progresivo Español.Rompiendo la oscuridad: CUARTO MENGUANTE (colaboración de Félix Jota)

Grupo sevillano formado en 1978 por el cantautor Paco Urizal, que recluta a los Ex-Tiza Pedro Menchén y Valentín Ponce, con la idea de hacer música instrumental, que queda plasmada en una maqueta que presentan a la discográfica Movieplay, la cual les ofrece un contrato para grabar tres discos. 


El primero de ellos “Rompehielos”, publicado en 1980, en el que destacan las tres piezas instrumentales. “El Jovo”, nombre de una calle sevillana en el que pueden recordar a Imán, “La Roda”, último corte del Lp con buena percusión a cargo de Pedro Castro, y el tema más largo de casi diez minutos que titulan con el nombre del grupo, que puede ser el más brillante, acercándose tímidamente al sonido de Guadalquivir. Eso si, salvando las distancias. Los otros tres temas, ya cantados, desvirtúan un poco este primer trabajo, con letras un tanto insulsas, que se dejan ver, por ejemplo, en el tema que abre el disco, que es “Canción de la luna”.


 El grupo no queda contento con el resultado final, ni con las labores de producción a cargo de Gonzalo de la Puerta. Para colmo de males, les roban el equipo por dos veces, pero deciden seguir adelante, sacando al mercado un nuevo LP.


   “Buscando la sombrita” se lanza en 1981 y con solo ver la portada ya se puede adivinar que no será tan bueno como el anterior. El sonido es más que decepcionante, alejado totalmente de las raíces andaluzas, excepto en el tercer corte “Peineta”, con una duración de más de siete minutos y que cierra la Cara A. “En “Celeste”, último tema de los siete que componen el disco, cuentan con la colaboración de Gualberto al sitar. “Bolero”, adaptación de un tema de Maurice Ravel, editado en single acompañado de “Como si fueras el sol”, les trae algún contratiempo. Movieplay retira su promoción por conflictos con la editorial propietaria de los derechos de Ravel, después de haber hecho giras y varios conciertos por toda España. Anteriormente habían logrado colocar la canción en la lista de los 40 Principales del mes de Noviembre de 1981, eso si, en la última posición.


  Pierden el apoyo de la discográfica, y lo que se iba a convertir en el último de sus discos para cumplir así su contrato, se queda en proyecto. Quizás hubiera sido el más interesante y progresivo, puesto que era todo instrumental y con sonidos más experimentales. Ahí acaba la historia del grupo, con la carta de libertad debajo del brazo. Habrá que confiar en que algún día vean la luz esas grabaciones. Y también en que se reediten sus dos obras. No son de arte, pero no estaría nada mal una buena remasterización.

  Paco Urizal y Valentín Ponce graban conjuntamente un Lp en 1986 con el nombre de L.U.T.O. (La Única Tribu Organizada) con el título “The story of nipper”, con buenas guitarras y teclados pero muy alejados del sonido andaluz, haciendo una música electrónica y experimental. Ponce edita trabajo en solitario en 1995, “Mi paraíso privado” y colabora en varias grabaciones de estudio como músico de sesión (Kiko Veneno, Raimundo Amador, Lole y Manuel…). Urizal falleció en el mes de Abril de 2005. El tema “Bolero” está incluido en los recopilatorios “Hijos del Agobio y del Dolor” (Dro Atlantic 2006) y ”Pioneros, lo mejor del Rock Andaluz” (Warner Music 2016).

FORMACIÓN
PACO URIZAL: Guitarras y Voz
VALENTÍN PONCE: Guitarras y Coros
PEDRO MENCHÉN: Bajo y Coros
JESÚS JIMÉNEZ: Batería y Percusión
PEDRO CASTRO: Percusión

DISCOGRAFÍA:
Rompehielos 
(Movieplay 1980) Referencia 17.1592 LP





Buscando la Sombrita 
(Movieplay 1981) Referencia 17.2915 LP


Singles
Canción de la luna/El Jovo
(Movieplay 1980) Referencia 02.1456 SINGLE

Madre hay en Sevilla/La Roda
(Movieplay 1980) Referencia 02.2110 SINGLE

Bolero/Como si fueras el sol
(Movieplay 1981) Referencia 02.2915 SINGLE



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viernes, 29 de abril de 2016

Nazareth - The Catch 1.984 (colaboración Christian Jiménez)

Ya lo comenté en su momento:

A mediados de los '80 la industria musical pegó un vuelco de tres pares de narices, y las modas imperantes del momento cambiaron el rumbo de muchísimas bandas, que se veían impotentes ante sus competidores más jóvenes, que iban surgiendo a cada segundo que pasaba en aquella década.

Muchos grupos tradicionales intentaron experimentar con los sonidos y estilos que más pitaban y, o muchos se pegaron el castañazo, o por suerte consiguieron gustar a las nuevas generaciones.

Están los casos de ZZ Top, Uriah Heep o YES, que sí fueron alabados por sus seguidores de toda la vida y por una legión de fans con sangre fresca que les acogieron con los brazos abiertos...pues esa no fue precisamente la situación para los escoceses Nazareth.


Este puñado de “rockeros” de pura cepa originarios de las tierras de Dunfermline se alinearon a finales de los '60 y la verdad es que no inventaron nada nuevo, pero explotaron como nadie el “hard rock” más potente y clásico que tan en boga estaba en los '70, derivado de gigantes como Led Zeppelin, FACES, FREE, etc..

Además ellos aprovecharon todas sus influencias y en cada uno de sus discos se podían escuchar interesantísimas mezcolanzas del “rock” más básico, “boogie rock”, un sentimiento muy “country” y “blues”, pinceladas de “soul” (que Otis Redding sea el cantante favorito de Dan McCafferty tiene mucho que ver) y una vena “popera” que resaltaba su lado más comercial.

Durante toda esa década se hicieron un nombre en la historia de la música, y aunque siempre quedaban por debajo de otros monstruos como Purple, Sabbath o Tull, es innegable la aportación que hicieron al género con una serie de álbumes ya emblemáticos, como “Razamanaz” ('73), con el que consiguieron su primer éxito en los “charts”; “Hair of the Dog” ('75), su obra maestra que les hizo coronarse como una banda de primera clase gracias a perlas de la talla de “Changin' Times”, “Love Hurts”, o “Whiskey Drinkin' Woman”, y “No Mean City”, en el que añadieron al guitarrista venido de Tear Gas y de la Sensational Alex Harvey Band, Zal Cleminson, y facturaron sin duda su trabajo más duro y además pionero de la posterior N.W.o.B.H.M. que vendría en los '80, entre otros muchos más trabajos de gran calidad como “Close Enough for Rock 'n' Roll”, “Loud 'N' Proud” o “Expect no Mercy”.

Su época dorada duró esos diez años, ya que al entrar la nueva década se volcarían de lleno en un dulcificado “AOR” muy enfocado a las emisoras FM con “Malice in Wonderland”, que aún resultaba decente y no sólo eso, sino que en realidad gozaba de gran atractivo musical e interesante escucha. Cleminson se largó del grupo, quizá por diferencias musicales, y entró por primera vez, un teclista oficial, John Locke, que se encargó de tal labor en “The Fool Circle”, un disco que ya muestra el camino que iban a seguir Nazareth, con secuencias y efectos de batería y tonos muy “aoreros” y “poperos”, aunque sin duda era más “rockero” que el anterior.

De repente entró otro miembro en el barco, el joven guitarrista Billy Rankin, y así, el sexteto realizó en 1.982 su mejor obra en la década tras el mítico álbum en directo “'Snaz”, “2XS”, una espectacular combinación de puro “hard rock”, “pop” directo para la radio y el “AOR” más ochentero. “Love Leads to Madness” y “Dream On” fueron de los cortes más recordados, aunque hay otros buenos momentos.


A partir de ahí todo fue cuesta abajo. La discográfica A&M presionó a los músicos para que repitieran el éxito de “Dream On” y así salió lo que salió, un completo abandono de sus raíces para dedicarse en cuerpo y alma al “pop rock”. Tras irse Locke, “Sound Elixir” fue la respuesta a la gran pregunta “¿podían seguir Nazareth?”. Un LP que representa su peor esfuerzo y donde lo único que se puede rescatar es el primer tema, “All Night Radio”, y la balada “Where Are you Now?”.

Nazareth cayeron, fueron relegados al estatus de “dinosaurios”, Rankin se fue para probar suerte en solitario y de nuevo como cuarteto, los chicos firmaron un nuevo contrato con Vertigo. En aquellos momentos estaban despuntado obras tan atrayentes y exitosas como “Pyromania”, “Eliminator”, “Agent Provocateur” o “MCMLXXXIV”. Discos que probaban que adaptarse a las modas no parecía algo tan malo. Pero hay que puntualizar que, por A o por B, ciertas bandas no estaban hechas para tener éxito también en la misma época. Y eso mismo intentaron demostrar los escoceses. Así que en Septiembre de 1.984 salió a la venta “The Catch”, el más “pop” de todos los trabajos que hizo y que haya podido hacer el grupo en toda su carrera.


Y es que, si bien es el disco menos “nazarethiano” que se haya escuchado, como disco de “pop rock” individual tampoco está tan mal, si uno pone en suspenso el conocimiento que tiene de “Expect no Mercy” o “Hair of the Dog”. Es decir, uno haría mal en acordarse de que los tipos que abren con el primer tema del LP son los mismos que daban la caña que daban en “Beggar's Day/Rose in the Heather”.

Así que lo mejor es oírlo sin prejuicios. Asimilado ese gran esfuerzo, “The Catch” resulta disfrutable, divertido, y, dicho sea de paso, poseedor de muy buenos temas. No tiene nada que ver con el anterior “Sound Elixir”, que sonaba muy incoherente, muy inofensivamente “aorero”, muy flojo en sonido.

“The Catch” tiene todo su punto de mira en explotar el filón del “pop” americano en su máxima expresión; grandilocuente, comercial a más no poder, de nuevo haciendo uso de secuenciadores y de las más modernas tecnologías de la época para sonar moderno y fresco, y con retazos “rockeros” muy pronunciados si uno se fija bien. Si en vez del nombre de Nazareth hubiera estado el de una banda novel americana nadie sería tan duro a la hora de juzgarlo:



-El LP comienza con la extensa “Party Down”, “popera” a más no poder y que demuestra la senda que toman los de Dunfermline de una vez por todas. Muy entretenido, de gran ritmo, con teclados despidiendo azúcar glas, una batería electrónica de lo más cuca y McCafferty intentando sonar a lo Lou Gramm (pero sucumbiendo a su cada vez más gastada garganta), se desarrolla durante más de seis minutos, mezclando guitarras eléctricas con acústicas y manteniendo una sección rítmica constante, donde hay un solo de guitarra de Charlton que resulta raro de oír entre tanto secuenciador y un estribillo muy (pero muy muy) repetitivo, con unas letras que hablan de una noche de fiesta lúdica llena de alcohol y chicas...y punto.


-El siguiente es una interesante y emotiva versión del “Ruby Tuesday” de The Rolling Stones, que Nazareth traen a su nuevo terreno súper “popero” y que sacaron como un primer “single” que gozó de algún éxito en los “charts”. Aunque esto no pasa de ser una curiosidad más. Habría estado bien verles versionear este tema en la época del “Play'n' The Game”.


-Mucho más “rockera” se muestra “Last Exit Brooklyn”, con McCafferty haciendo uso por fin de su técnica tan cazallosa de cantar en un tema trepidante y espectacular, nuevamente lleno de ritmo y buen “feeling”. Uno de los mejores del LP, que nos pone de manifiesto que Nazareth siguen siendo capaces de dar caña, aunque sea entre teclados y sonidos muy comerciales.



-Por desgracia, para calmar el asunto, se presenta sin avisar “Moondance”, tímido, suave, entrañable, más propio de los MAGNUM o JOURNEY más “aoreros”, que sin duda resulta el menos interesante del LP. Es de esas canciones que uno espera escuchar acompañando a los créditos finales de cualquier película romántica de los '80.



-Se acaba ese chicle musical y llega una de las mejores baladas jamás hechas por la banda, “Love of Freedom”. Y es que Nazareth lo bordan con sus baladas, no es algo que no se sepa. Esta, en concreto, es un pomposo corte, denso y épico, y con una tensión que se desarrolla poco a poco entre la rasposa y “nueva” voz de McCafferty y los redobles de la batería hasta estallar entre los baquetazos de Darrell Sweet en el minuto 3:52, tras escuchar “Hay muchos momentos para oír los nombres de los amigos que han estado ausentes. Quizás de vez en cuando sigas recordando el dolor, como si fuera ayer”.


-Con esto llega la canción más dura del álbum, la más “rockera” y pesada, que desentona bastante entre tanto caramelo musical, “This Month's Messiah”. La desesperación, la incertidumbre y las ansias de encontrar una salida son las pautas que marcan las líricas: “Sólo soy un forastero buscando la tierra sagrada; sólo soy un cuerpo perdido, pero mi alma puede ser hallada […] Soy un luchador harto de vivir bajo amenaza…¿pero estoy buscando amar o huir? ¿Cuántas millas hay?, ¿cuántas millas quedan hasta Babylon?”.
Un corte que más habría valido dejarlo para el álbum que vendría después de “The Catch”, “Cinema”, mucho más duro y emparentado con el “heavy metal” americano de los '80, aunque también de tendencias “pop”.


-Paréntesis de más de seis minutos para sumergirse en la piscina del “techno pop” y desvaríos “disco” con “You don't Believe In Us”, una canción similar a “Party Down”, con un ritmo constante dominando los secuenciadores y una tímida guitarra eléctrica, además de sustentarse la teoría de que está dedicada al manager de la banda, Jim White, por razones que ya conoceremos. “Nunca te pedí dinero, sólo necesitaba algo de tiempo. Cogiste más de lo que diste y te quedaste al margen […] Nunca me hiciste favores, nunca te debí nada. Nunca sabrás por qué sueñas lo que traerá el mañana. No crees en nosotros, sólo querías nuestras mentes; no crees en nosotros, sólo estás compensando nuestro tiempo”, decían las amargas letras. Pero si por algo se hace este tema más disfrutable que ninguno es por su minuto y 52 segundos del final, donde los empalagosos teclados se unen a una emotiva y casi melancólica guitarra de Charlton, acentuándose el ritmo de la batería y creando un extravagante y bailable espectáculo “pop” que resulta imposible no seguir con los pies.


-El “rock” vuelve, gracias a Dios, con el animado corte “Sweetheart Tree”, de lo mejorcito del LP, que bien podría pertenecer a Night Ranger o a cualquier otra banda de “AOR” de los '80, regalándonos otro momento muy divertido con unas inofensivas melodías la mar de adictivas y coros repetitivos y contagiosos.La magia del sencillo “hard rock” que ha caracterizado siempre a Nazareth se muestra bien esta pieza de poco más de tres minutos.


-Otra revisión que llega para acabar el “track listing” del LP es la del clásico de los '60 “Road to Nowhere”, que firmó el matrimonio Gerry Goffin y Carol King, y que Nazareth versionan magistralmente, porque en eso tampoco fallan los escoceses, a la hora de reinterpretar canciones de otros lo clavan. Meten en terrenos “poperos” y comerciales una pieza que perfectamente sirve para cerrar un plástico de estas características, si uno presta atención al título de la misma (“carretera a ninguna parte”). El grueso bajo de Pete Agnew resuena más aquí que en cualquier otro tema.



-La cara “B” del “single” de “Party Down” traía el adictivo “Do you Think About It?”, otro lúdico momento que tampoco es que se saliera mucho de los parámetros que había trazado la banda, aunque ya podían haber dejado este en el LP en vez del pastoso “Moondance”. El estribillo hace que sea un muy coreable y bailable corte.


-Una rareza posteriormente editada y remasterizada es una pieza que pertenece a las sesiones de “The Catch”, llamada “S.O.S.”, que abusa también del uso de secuenciadores, teclados y baterías electrónicas, pero que a la vez resulta distinta, más densa y oscura y con un sentimiento “rockero” muy emparentado al de “Last Exit Brooklyn”, por poner un ejemplo.

Y aquí se acaba la cosa.

Este disco no se presentó en EE.UU. hasta más tarde, pero tuvo un buen recibimiento en muchos países de Europa, como Alemania o Noruega, no obstante, como es obvio, no obtuvo ninguna repercusión.

La verdad es que este no fue el período más brillante de los chicos, aunque sirve para mostrar el lado más oscuro de su carrera (aunque resulte paradójico, debido a la diversión que está impregnada en este LP), tanto a nivel creativo como a nivel profesional.
Muy acertado comentar eso, ya que su manager (del que hablamos antes) reeditaba y distribuía ilegalmente muchos de los trabajos del grupo en su propia discográfica, Sahara Records, que fueron quitados de en medio en cuanto el cuarteto fue a juicio y ganó el caso.

Tras esta racha de baches infinitos Nazareth reorganizaron sus ideas y junto a su ingeniero de sonido, Calum Malcolm, y Doug Banker, un buen amigo de A&R, hicieron lo imposible para realizar uno de sus mejores esfuerzos en años, “Cinema” ('86), aunque ya es irse muy lejos.

Para la posteridad queda esta rareza de los creadores del “Hair of the Dog”, un trabajo con el que intentaron renovarse para calar en el panorama moderno de aquella década pero que les llevó a fracasar estrepitosamente, además de pronunciarse el desgaste de cuerdas vocales que arrastraba McCafferty desde 1.982.

Bien escuchado, como se ha dicho, es un buen disco. Como disco de “pop rock” no está mal, pero el nombre de Nazareth para nada se identifica con él; así que, que alguno de sus temas fuese interpretado por el grupo en años posteriores en concierto es muy poco probable.

Sin embargo, como dijo un crítico musical hace unos años: “Para sufrir con cualquiera de esas bandas ñoñas de “pop” ochentero me quedo con Nazareth”...yo también opino lo mismo.

(Mejor canción: “This Month's Messiah”).

Nazareth The Catch (Deluxe Edition)

Temas
1. "Party Down"
2. "Ruby Tuesday"
3. "Last Exit Brooklyn"
4. "Moondance"
5. "Love of Freedom"
6. "This Month's Messiah"
7. "You don't Believe In Us"
8. "Sweetheart Tree"
9. "Road to Nowhere"

10. "Do you Think About It?"
11. "Party Down (Single version)"
12. "Last Exit Brooklyn (Alternate version)"
13. "You don't Believe In Us (Edit version)"
14. "Party Down (Live in Germany '84)"
15. "Ruby Tuesday (Live in Germany '84)"
16. "This Month's Messiah (Live in Germany '84)"





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